Golpe al Estado de Derecho
¿Golpe al Estado de Derecho?
Esperaba escribir este artículo sobre los anuncios realizados por el señor Humala durante el mensaje presidencial, pero es imposible pasar por alto el acto -habrá que averiguar si inconstitucional- realizado durante la investidura presidencial. No hay que ser adivino para entender que bajo el juramento por una constitución inexistente, lo que el señor Humala pretende es gobernar bajo sus propios lineamientos, sus propias orientaciones, creencias, deseos, pasiones y doctrinas. ¿Qué significa el juramento por la Constitución de 1979?
En primer lugar, hacer caso nulo a la existencia de la Constitución de 1993. ¿Formalmente, legalmente, fácticamente? No lo sabemos. En la macabra jugarreta del nuevo mandatario optó por no referirse a ello durante el discurso. Eso puede sonar anecdótico para personajes politizados y analistas comprometidos a la campaña nacionalista durante las últimas elecciones. Para otros, y me cuento entre ellos, es entrar al limbo jurídico, dado que más allá de la existencia formal, legal y jurídica de la Constitución de 1993, el que el señor Humala desconozca abiertamente, frente al Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder Militar, la existencia de la misma, plantea una incertidumbre jurídica, no de iure necesariamente, pero indiscutiblemente de facto, lo cual es alarmante, imperdonable y despreciable.
Luego vendrán, por supuesto, las consecuencias de dicho acto. Durante el discurso, el señor Humala ofreció diversas cosas que, por sus características, son abiertamente ilegales. Hoy, debido a leyes peruanas, registradas en fallos de Indecopi y ratificadas por entidades superiores, no puede el Estado peruano -por ejemplo- incursionar en los mercados aerocomerciales, navales, portuarios, hidroenergéticos, entre muchos otros. Y no puede por ley, le guste o no al señor Humala.
Así las cosas, el resumen de la jornada de ayer es, por decir lo menos, terrible. Si el señor Humala buscaba realizar, como dijo en el pleno del Congreso, un gobierno que mantenga los motores del crecimiento impulsando paralelamente la inclusión social, lo hecho ayer lo desdice de inicio. ¿Qué inversionista arriesgará capitales -que hoy ni sobran, ni cuestan poco- en un espacio donde el propio mandatario desconoce la Constitución vigente?
El Perú, señor Humala, no se merecía esa actitud. Y aunque usted y sus ayayeros no lo quieran ver, su acto lo convierte automáticamente en un proto-dictador. Desconocer la Constitución de manera descarada, como hizo ayer, lo pone en el límite de la línea que subdivide el Estado de Derecho de las dictaduras. Estábamos advertidos del peligro de estas jugarretas, y el tiempo -incondicional amigo de la verdad- empieza a abrirse paso ante nosotros de manera inmisericorde.
22 de Agosto del 2011
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OTRAS FUENTES: DIARIONOTICIAS.COM.PE Y ELPUEBLO.COM.PE


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