Los problemas de España

Los problemas de España Josep Miró i Ardèvol Sígueme en Twitter: @jmiroardevol Es evidente que la crisis está en el centro de atención y es lógico que así sea. El número de parados de España y las perspectivas de que sigan creciendo constituyen una losa de un peso tan abrumador que configuran un agujero negro [...]

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Los problemas de España Josep Miró i Ardèvol Sígueme en Twitter: @jmiroardevol Es evidente que la crisis está en el centro de atención y es lógico que así sea. El número de parados de España y las perspectivas de que sigan creciendo constituyen una losa de un peso tan abrumador que configuran un agujero negro que lo absorbe todo. Pero, precisamente en razón de esta crisis, hay que...

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Josep Miró i Ardèvol

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Es evidente que la crisis está en el centro de atención y es lógico que así sea. El número de parados de España y las perspectivas de que sigan creciendo constituyen una losa de un peso tan abrumador que configuran un agujero negro que lo absorbe todo. Pero, precisamente en razón de esta crisis, hay que pensar la realidad española desde la perspectiva de lo que es económica y políticamente. Las autonomías, que representaron un papel dinamizador de la vida española, ahora constituyen el chivo expiatorio del malgasto. Es cierto que esto en muchos casos se ha producido, pero su dimensión, en términos absolutos, y esto importa y mucho, es pequeña al lado de cómo malgasta el dinero el Gobierno español.

La región más poblada -tan grande como pueda serlo Suecia, se trata obviamente de Andalucía- es el receptor neto de los recursos públicos, que le han llegado en cantidades extraordinarias. Lo han hecho de la solidaridad de los españoles y también de una especie de Plan Marshall, de la solidaridad de los europeos. Dada la dimensión demográfica de Andalucía el volumen de esta ayuda económica es extraordinario y lleva funcionando desde hace más de un cuarto de siglo. A pesar de ello, Andalucía no se ha movido del penúltimo lugar en de renta per cápita de España, y ocupa, junto con Canarias, el primer lugar en la cifra de parados. Tiene excelentes autopistas, prestaciones de todo tipo, que en otras comunidades no existen. Pero todo eso responde a este flujo de dinero exterior. Engañarse sobre este punto es un error tremendo, pero hay muchas personas que viven en esta condición con la colaboración del Gobierno español de turno y de los dos grandes partidos.

En el otro extremo del modelo tenemos el caso del País Vasco y Navarra, que por razones históricas bien conocidas disfrutan de un sistema fiscal, el Concierto Económico, que les confiere, desde este punto de vista, un estatus no ya federal sino confederal. Nada que decir. Soy el primero en afirmar que los derechos históricos deben tener cabida en el Estado contemporáneo. Y quien dude de esta cuestión que recuerde la advertencia que Sófocles hace en su Antígona, sobre el poder que legisla sin considerar sus derechos consuetudinarios, la fuerza de la tradición. Pero dicho esto hay que decir que la existencia del Concierto no lleva necesariamente aparejado que el País Vasco y Navarra no participen, en el nivel que les corresponda por su renta, en el mecanismo de solidaridad, es decir de redistribución interna que existe en España. Una cosa es recaudar los impuestos, pagar el cupo al Estado, y otra que en este cupo, o justo al lado, no exista un añadido de solidaridad. Autogobierno confederado, como es este caso, sí, no lo discuto, ausencia total de solidaridad, no. Decir esto también es impopular porque el Concierto, tal como está planteado, es la seña de identidad de estas Comunidades Autónomas, tanto que los partidos como el PSOE y el PP, que se consideran partidos españoles, nunca han cuestionado esta realidad.

A esta situación se le puede añadir aún una tercera, que es que el partido de la oposición al Gobierno, el PSOE, muy maltrecho después de las elecciones, se haga fuerte en las Comunidades Autónomas más subsidiadas de España, Andalucía por unas causas, Asturias por otras, y sólo falta que se añada Extremadura, donde gobierna el PP, pero por falta de acuerdo entre PSOE e Izquierda Unida. Al Partido Socialista, que ha sabido ejercer con extraordinaria habilidad la doble condición de partido español y partido regionalista andaluz, sólo le falta que pase a ser el partido de los subsidiados. Y esto me vuelve a la situación de la crisis económica. Para salir de la crisis hay que utilizar la capacidad de trabajar, de hacerlo bien y también de justicia, pero, atención, porque es justo dar a cada uno lo que le corresponde.

En este contexto de tensiones de sitúa el papel de Cataluña, en el que Convergencia ha iniciado, o así parece al menos, una etapa que puede acentuar las tensiones españolas. El de Convergencia tiene una fuerte capacidad de arraigo, con independencia de razones políticas, porque explica algo que se ve reflejado en la realidad y que puede reducirse a lo siguiente. ¿Cómo es posible que los catalanes, que en su aportación al producto interior bruto español ocupa los primeros lugares, dispongan de menos recursos públicos por habitante que otras comunidades autónomas que ocupan los últimos lugares en esta aportación? España hizo un esfuerzo tremendo en la Transición para satisfacer sus grandes fracturas históricas. Mucho me temo que ahora es necesario un esfuerzo similar para superar las nuevas que han aparecido, y la crisis no puede ser excusa, porque hay que recordar que cuando se emprendió aquella tarea en la Transición se vivía también otra crisis económica que tenía unas características abrumadoras.

No se puede continuar huyendo de la realidad, porque siempre acaba apareciendo.

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

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