Mejor a los cuarenta Entrar a la base cuatro no es algo trágico sino de actitud No importa la edad física que se tenga, lo que vale es la edad espiritual y esa la define la actitud que se tome para enfrentar los cambios que la vida y el tiempo presenten. Sin embargo, llegados los [...]
Contactenosla base cuatro, los 40 años
00Mejor a los cuarenta Entrar a la base cuatro no es algo trágico sino de actitud No importa la edad física que se tenga, lo que vale es la edad espiritual y esa la define la actitud que se tome para enfrentar los cambios que la vida y el tiempo presenten. Sin embargo, llegados los “40 abriles” la mayoría de las mujeres se deprimen, se sienten menos atractivas y creen que la vejez...
Mejor a los cuarenta
Entrar a la base cuatro no es algo trágico sino de actitud
No importa la edad física que se tenga, lo que vale es la edad espiritual y esa la define la actitud que se tome para enfrentar los cambios que la vida y el tiempo presenten. Sin embargo, llegados los “40 abriles” la mayoría de las mujeres se deprimen, se sienten menos atractivas y creen que la vejez llegó a sus vidas.
algomás
Es una edad ideal para viajar, conocer nuevas amistades, empezar a practicar algún deporte o realizar algunos estudios.
Los psicólogos explican que esa situación se presenta porque a los 40 años las personas hacen un balance de las cosas que han logrado, de lo que no pudieron conseguir y de aquello que, por una u otra razón, dejaron pasar. En esa evaluación casi siempre el resultado es una sensación de vacío e insatisfacción, que unidos a los cambios corporales propios de la edad, dan paso a la famosa “crisis de los 40″.
Si bien los especialistas piensan que hacer ese análisis personal es inevitable y en ocasiones necesario, lo correcto es no centrarse en los aspectos negativos. No hay que concentrarse en lo que se ha perdido o lo que no se tiene, sino en lo que se ha logrado y lo que se puede hacer en el futuro, es el momento de emprender nuevos proyectos.
En cuanto al aspecto físico, los psicólogos aconsejan no estar pendiente de las arrugas, sino concentrarse en la belleza interior. Además, entrar a la década de los cuarenta significa estar más atractiva, porque ahora los hijos están grandes y hay más tiempo para engreírse y cuidar la imagen.